Amenidades en el trópico: lo que una torre ofrece cuando el clima juega a favor
Caracas permite vivir al aire libre todo el año. Esa ventaja cambia el diseño de las áreas comunes y separa las amenidades que se usan de las que solo adornan el folleto.
Por Eduardo Milgram

En ciudades de clima frío las amenidades de un edificio viven puertas adentro. Salones cerrados, gimnasios en sótano, piscinas techadas y calefacción encendida buena parte del año. Caracas juega otro partido. Con temperaturas estables casi todos los meses, una torre puede sacar su vida social al aire libre y mantenerla ahí de enero a diciembre.
Esa ventaja climática está cambiando el diseño de los proyectos en el este de la ciudad. Los rooftops dejaron de ser azoteas técnicas para convertirse en el piso más valioso del edificio. Las terrazas intermedias aparecen en niveles que antes se destinaban solo a estacionamiento. Y los gimnasios suben desde el sótano hacia pisos con vista y luz natural, porque entrenar frente a una ventana abierta al Ávila no se compara con hacerlo bajo bombillos.
Ahora bien, el sector también aprendió una lección incómoda: hay amenidades que se usan y amenidades que solo se fotografían. La diferencia rara vez está en el costo. Está en la fricción. Un espacio que queda en el recorrido natural del residente, que no exige reservar con días de anticipación ni pagar aparte, se incorpora a la rutina. Un espacio que requiere producción termina vacío, y un espacio vacío se convierte en gasto común sin retorno.
Por eso los proyectos más serios se diseñan desde la pregunta correcta: qué va a hacer esta persona un martes cualquiera a las siete de la noche. La respuesta suele ser modesta. Caminar un rato, entrenar, sentarse afuera, recibir a alguien. Las torres que resuelven bien esas cuatro cosas tienen áreas comunes vivas. Las que apuestan a la amenidad espectacular de uso ocasional pagan mantenimiento por metros que nadie pisa.
En Grupo Binian esa lectura atraviesa varios proyectos. Alma Wellness se concibió completo desde el bienestar, con el criterio de que las áreas verdes y los espacios abiertos son parte del producto y no un remate decorativo. Skypark, con sus 34 pisos de usos mixtos en Las Mercedes, lleva sus amenidades a la altura, donde el aire y la vista hacen la mitad del trabajo. En ambos casos la premisa es la misma: en el trópico, el mejor material de construcción para un área social es el clima.
Queda el asunto del mantenimiento, que ningún folleto menciona. Toda amenidad envejece, y las que están a la intemperie envejecen más rápido. Diseñarlas con materiales que resisten sol y lluvia, con drenajes bien resueltos y con acceso cómodo para el personal que las cuida decide si el rooftop seguirá siendo el orgullo del edificio dentro de diez años o un espacio clausurado.
Soy Eduardo Milgram Azrak, director de Grupo Binian, desarrolladora con más de 30 años construyendo en Venezuela y Panamá.



