Antes de Skypark: lo que aprendimos en Quarzo Mohedano y Promenade
Ningún edificio de 34 pisos nace de cero. Detrás de Skypark hay una cadena de obras que nos enseñaron a escuchar el terreno, al vecino y al comprador.
Por Eduardo Milgram

Cuando la gente ve la torre de Skypark subiendo en Las Mercedes, es natural que piense que ese es el proyecto que nos define. Yo lo veo distinto. Skypark es la consecuencia de todo lo que vino antes. Ningún edificio de 34 pisos nace de cero.
Quarzo Mohedano nos enseñó a trabajar la escala residencial con seriedad. Un edificio de vivienda no perdona los errores de diseño. La familia que compra un apartamento va a vivir ahí todos los días, y cada decisión que tomamos en planos la va a tocar de cerca. Ahí aprendimos que el detalle no es un lujo del proyecto grande. Es una disciplina que se practica en cada obra, sin importar el tamaño.
Promenade nos enseñó otra cosa: el edificio no termina en su puerta. Un desarrollo comercial vive de lo que pasa en la acera, de cómo llega la gente, de si el espacio invita a quedarse o a irse rápido. Esa lección la llevamos después a cada proyecto de usos mixtos. Cuando hoy hablamos de la pasarela peatonal de Skypark, en el fondo estamos aplicando algo que entendimos años atrás en una escala mucho menor.
En más de 30 años hemos completado 22 proyectos. Cada uno dejó algo. Algunos nos enseñaron por las buenas, con procesos que fluyeron. Otros nos enseñaron por las malas, con problemas de obra que hubo que resolver sobre la marcha. Los dos tipos de aprendizaje valen. El segundo, a veces, vale más.
Hay una tentación en este negocio de presentar cada proyecto nuevo como si fuera un salto genial, una idea que apareció de la nada. La realidad es menos glamorosa y más útil. Construir bien es un oficio acumulativo. El equipo que hoy resuelve la estructura de una torre de 34 pisos es el mismo que hace años resolvió problemas más pequeños, y por eso sabe lo que sabe.
Eso también explica por qué podemos firmar una garantía de diez años sobre lo que entregamos. No es un gesto de marketing. Es la consecuencia lógica de conocer nuestros procesos, porque los hemos repetido, corregido y mejorado durante décadas. Uno solo garantiza aquello que controla.
A los compradores les digo algo sencillo: cuando evalúen una desarrolladora, no miren solamente el render del próximo proyecto. Pregunten por los anteriores. Vayan a verlos. Toquen las paredes, hablen con los que viven o trabajan ahí. El historial construido es el único argumento que no se puede fabricar en una sala de ventas.
Skypark va a ser nuestro proyecto más ambicioso. Pero si algo tengo claro después de tantos años en esto, es que la ambición sin oficio es un riesgo. La nuestra viene respaldada por cada obra que la precedió.
Eduardo Milgram Azrak es director de Grupo Binian, desarrolladora con más de 30 años construyendo en Venezuela y Panamá.


