El peatón vuelve a contar en Las Mercedes
La pasarela que conectará Skypark con el Tolón dice mucho de hacia dónde va la zona: un lugar que también se recorre a pie.
Por Eduardo Milgram

Cuando alguien quiere saber si una zona de la ciudad funciona, no debería mirar primero las torres. Debería mirar las aceras. Ahí se nota si el urbanismo se pensó para la gente o solamente para los carros que pasan.
Las Mercedes creció durante décadas con una lógica de vehículo. Se llegaba en carro, se estacionaba, se hacía la diligencia y se salía en carro. Las aceras eran angostas, los cruces complicados y caminar dos cuadras al mediodía era una decisión que se pensaba dos veces. Eso está cambiando, y el cambio no es casual. Es el resultado de proyectos que asumen el nivel de calle como parte del diseño y no como un sobrante.
Los desarrollos de usos mixtos son los que más empujan esa transformación. Cuando un mismo edificio combina vivienda, comercio y oficinas, la planta baja deja de ser un simple acceso. Se convierte en un lugar donde ocurren cosas a toda hora. Hay movimiento en la mañana por las oficinas, al mediodía por los locales y en la noche por los residentes. Ese flujo constante es lo que hace que una calle se sienta segura y viva.
En Skypark tomamos una decisión que va en esa dirección: una pasarela peatonal que conecta la torre con el Tolón. Puede parecer un detalle dentro de un proyecto de 34 pisos, pero es de las piezas que más conversación generó en el equipo de diseño. Una pasarela cambia el mapa mental de quien vive o trabaja en el edificio. El centro comercial deja de estar "cruzando la avenida" y pasa a estar a unos pasos, sin exponerse al tráfico. Caminar se vuelve la opción lógica y no la arriesgada.
Ese tipo de conexiones también tiene un efecto que se mide con el tiempo. Cada trayecto que se hace a pie es un carro menos moviéndose dentro de la zona. En un área con la densidad que está alcanzando Las Mercedes, sumar infraestructura peatonal es una forma directa de aliviar la vialidad sin ampliar ni una sola calle.
Queda camino por recorrer. Hacen falta más cruces protegidos, más sombra en las aceras y más continuidad entre los proyectos privados y el espacio público. Ningún desarrollador resuelve eso solo. Pero cada edificio que entrega una planta baja activa, un retiro generoso o una conexión peatonal está poniendo una pieza del rompecabezas.
La ciudad que funciona es la que permite elegir. Quien quiera moverse en carro podrá seguir haciéndolo. La diferencia está en que caminar deje de ser un mal rato y se convierta en una experiencia agradable. Las Mercedes tiene todo para lograrlo: escala, comercio, gastronomía y ahora una generación de proyectos que piensan en el peatón desde los planos.
Soy Eduardo Milgram Azrak, director de Grupo Binian, desarrolladora con más de 30 años construyendo en Venezuela y Panamá.



