La oficina dejó de ser un gasto y volvió a ser una herramienta
Las empresas en Caracas ya no buscan metros cuadrados baratos. Buscan edificios que funcionen. Un repaso a lo que hoy define una buena oficina corporativa.
Por Eduardo Milgram

Durante años, muchas empresas en Venezuela trataron la oficina como un gasto a minimizar. Se buscaba el metro cuadrado más económico, se apretaban los puestos de trabajo y el edificio era un dato secundario. Ese criterio cambió.
Hoy las empresas que están creciendo evalúan la oficina como una herramienta de operación. Y las preguntas que hacen antes de firmar un contrato son otras. ¿Cuántos ascensores tiene el edificio y cómo se comportan a las nueve de la mañana? ¿Qué respaldo eléctrico existe y cuánto tarda en entrar? ¿Hay estacionamiento suficiente para empleados y visitantes? ¿La conectividad llega por más de un proveedor?
Ninguna de esas respuestas se puede improvisar después. Todas dependen de cómo fue concebido el edificio.
En Nest Tower, el proyecto de oficinas de Grupo Binian, esa lista de preguntas fue el punto de partida del diseño. Plantas eficientes que permiten distribuir equipos sin desperdiciar circulación, servicios dimensionados para ocupación completa y no para el promedio optimista, y áreas comunes pensadas para recibir clientes sin pena.
Hay otro factor que pesa cada vez más: la ubicación como parte del paquete laboral. Una oficina bien ubicada, con opciones para almorzar cerca, con acceso peatonal razonable y con servicios alrededor, ayuda a atraer y retener talento. Las empresas lo saben. Un buen profesional evalúa dónde va a pasar sus días antes de aceptar una oferta, y el edificio forma parte de esa evaluación aunque nadie lo diga en la entrevista.
También cambió la relación con el espacio. El trabajo híbrido no eliminó la oficina, la volvió más exigente. Si un equipo va a ir tres o cuatro días a la semana, el lugar tiene que justificar el traslado. Salas de reuniones que funcionen, buena climatización, luz natural, silencio donde hace falta. La oficina mediocre es la que quedó obsoleta, no la oficina en general.
Para quien invierte, esto tiene una lectura clara. Las oficinas en edificios bien resueltos mantienen su valor y su ocupación. Las otras compiten por precio, y competir por precio en bienes raíces es una carrera que nadie gana.
En Grupo Binian llevamos más de 30 años y 22 proyectos entregados entre residencias, comercio y oficinas. Esa experiencia nos enseñó que el mercado corporativo perdona poco. Un edificio de oficinas se juzga todos los días hábiles del año, y solo el que fue bien pensado pasa esa prueba.
Soy Eduardo Milgram Azrak, director de Grupo Binian, desarrolladora con más de 30 años construyendo en Venezuela y Panamá.


