Un edificio que se diseña desde la salud
Alma Wellness no es una torre con gimnasio. Es un proyecto donde la luz, el aire, el silencio y el movimiento se decidieron antes que los acabados. Así se piensa un edificio para vivir mejor, no solo para vivir.
Por Eduardo Milgram
Durante años la palabra bienestar en un proyecto inmobiliario significó un gimnasio en el sótano y un jacuzzi en la azotea. Eso está bien, pero no es diseñar desde la salud. Diseñar desde la salud es tomar decisiones sobre la luz, el aire, el ruido y el movimiento antes de decidir el color del piso. Con Alma Wellness nos propusimos hacerlo en ese orden.
Empezamos por la luz natural. Cada apartamento tiene ventilación cruzada y ventanas dimensionadas para que la iluminación del día alcance hasta el fondo de la sala, no solo hasta el balcón. Parece obvio, pero en Caracas se construyeron muchas plantas profundas donde a las tres de la tarde hay que prender la luz. Un cuerpo que recibe luz natural duerme mejor y rinde mejor, y eso no lo dice el marketing, lo dice la medicina.
Después vino el aire. El sistema de climatización se diseñó para renovar el aire, no solo para enfriarlo, con filtración en las tomas y extracción real en cocinas y baños. La diferencia se nota en el olor de un apartamento a los seis meses y en las alergias de quien vive ahí.
El silencio fue el tercer criterio. Losas más gruesas entre pisos, tuberías aisladas para que no se escuche la descarga del vecino, y equipos mecánicos ubicados lejos de los dormitorios. El silencio es un lujo que no aparece en la lista de amenidades y que se agradece todas las noches.
Y por último, el movimiento. Las áreas comunes se organizaron para que caminar sea la opción natural: escaleras visibles y agradables, recorridos que conectan la terraza con el jardín, espacios para entrenar con luz y vista en lugar de encerrados. La gente se mueve más cuando el edificio la invita, no cuando la obliga.
Cuando alguien me pregunta qué tiene Alma Wellness que no tenga otro proyecto, no le hablo de la piscina. Le hablo de que cada decisión de diseño pasó primero por una pregunta: esto le hace bien a quien va a vivir aquí. El resto es consecuencia.



